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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Matías Córdoba: Cuando no se valoran los méritos de un jugador.

Viernes 10 de junio de 2005, 21.10 horas. El Gigante de Arroyito estaba repleto esperando la llegada de los jugadores al campo de juego. Argentinos Juniors se enfrentaba a Rosario Central por la decimosexta fecha del torneo Clausura. Justamente el Bicho salía a la cancha con un debutante: Matías Córdoba. El pibe de apenas 20 años ingresaba al campo de juego con la casaca 33.

16 minutos del primer tiempo. Gol de Argentinos Juniors. Alegría para Osvaldo “Chiche” Sosa, ya que su equipo se imponía por 1 a 0. ¿Quién marcó ese gol?. Si Señores, el debutante Matías. Así lo anunciaba el diario Clarín en su edición del día siguiente: “Todavía se estaba desenredando la pulseada, todavía se estaban estudiando los unos a los otros, cuando de pronto apareció en escena Matías Córdoba para llenarse la boca de gol y los ojos de lágrimas... Claro, tras una gran maniobra de Silvio Carrario, Córdoba dejó tendido en el piso al arquero Ojeda y estampó el 1-0. Iban 16 minutos del primer partido de Córdoba en Primera. Y una certeza era elocuente: no podía ser mejor su debut.” Y claro que no podía ser mejor su debut, si él acababa de empezar su carrera profesional, de hacerse los primeros minutos en primera y ya tenía su primer gol.

Pero luego de una falta a Ricardo Moreira y una “patadita” una vez en el piso, de la mano de Rafael Furchi vio la tarjeta roja. Literalmente, debut y despedida para el pibe de Lanús. El final del partido, 1 a 1, con el descuento de Germán Rivarola para los canallas.

Así arrancó su carrera deportiva Matías Córdoba. Nacido en Lanús el 7 de octubre de 1984, hizo las inferiores en Argentinos Juniors, club que lo vio crecer futbolísticamente, y que lo hiciera debutar, de la mano de Chiche en primera división.

Luego de una fecha de suspensión, su segunda aparición en los arcos fue el 4 de julio, de local contra Banfield, en la derrota de Argentinos por 1-2. El gol, justamente del 33 del Bichito. Otra vez Matías, empezando a crear su propia historia en el club que lo vio crecer.

Pero Argentinos debía jugar la promoción si quería mantenerse en primera división. Su rival: Atlético de Rafaela. Con un partido de ida desfavorable, Argentinos se fue a la definición en casa con una victoria obligada si querían permanecer en la A. Y así fue, Argentinos repuntó con un 3 a 0 y una victoria que los mantuvo en la máxima categoría. Y el protagonista fue otra vez el chico de Lanús. Si, Matías. El 10 de julio, a un mes de su debut en primera división, hizo dos de los tres goles del Bicho y fue el héroe de todos los de Paternal.

De estas cosas la gente no se olvida. Él, con solo 20 años y cuatro partidos en primera división, se convertiría en el nuevo ídolo de los hinchas del Bicho. Con la 33 en la espalda y luego de mucho andar en la reserva del club, Matías comenzaba su carrera profesional con gloria.

Así comenzó a hacerse de un lugar en el equipo y el torneo Apertura 2005 fue tal vez el que más continuidad tuvo. Con 16 partidos jugados, y otro gol, Matías ya sumaba 5 tantos en primera división y comenzaba a afianzarse en el equipo como volante por izquierda, o a veces como enganche o media punta.

Llegó fin de año y todos los diarios comenzaron a destacar su participación y su descubrimiento. En el medio, su cumpleaños número 21 y una publicación especial en el diario Olé. Un fin de año soñado, con una calificación diez en la promoción, un buen desempeño durante el torneo siguiente, y 5 goles en primera.

Llegó el 2006 con una mala pasada. Hizo dos goles, en el empate con Lanús en la fecha ocho, y la victoria contra Tiro Federal por 4 a 0. Luego de jugar 12 fechas, el 28 de abril, en el entrenamiento, Matías sufrió una lesión ligamentaria en su rodilla, y dos semanas después fue operado por una rotura en los ligamentos cruzados. Un parate que hizo ver truncas sus ansias de continuidad y buen juego.

Luego de esa lesión, Matías tuvo un antes y un después en su carrera.
Su vuelta a las canchas fue recién para el Clausura 2007, a casi un año de su lesión. Contra Colón y bajo la dirección técnica de Ricardo Caruso Lombardi, Matías volvió a las canchas en la fecha 11. Durante este torneo, solo disputó 3 encuentros, además del nombrado, en el recordado 3 a 3 de local contra Boca, en el cual fue el partícipe del último gol del Bicho, ya que fue quien ejecutara el último tiro libre para Argentinos, que fuera directo a la cabeza de Gonzalo Choy González. Su último partido fue contra San Lorenzo.

Pero a pesar de demostrar día a día su mejora, seguir peleando la titularidad desde la reserva, seguía siendo aquel jugador que a veces era llamado para completar el banco y a veces, muchos menos que las anteriores, ingresaba faltando pocos minutos para finalizar el encuentro.

Matías Córdoba, durante su etapa de recupero de la lesión, se dedicó a estudiar Periodismo Deportivo en Crónica y llegó a terminar su primer año de entrenador de fútbol profesional.

El Tigre de Diego Cagna acababa de ascender a primera división, luego de ganarle a Nueva Chicago en la promoción 2006/2007. Entre sus refuerzos, multitudinario por cierto, aparecía el nombre de Matías Córdoba. Con tan solo tres partidos jugados, también fue dejado de lado por en entrenador del Matador. Es que delante de él tenía nada menos que a Martín Morel, figura de Tigre en primera.

Luego de seis meses en el club del norte de la provincia de Buenos Aires, Matías emigró al fútbol estadounidense. Durante los primeros seis meses del 2008, jugó para el Real Salt Lake City.

Luego de su paso internacional, Matías volvió a la Argentina, al club que lo vio nacer, con la ilusión de poder recuperar la continuidad que una lesión le hubiera truncado dos años antes. Es que el pibe no volvió a ser tenido en cuenta por ninguno de sus entrenadores, y el sueño de continuidad se fue dilatando poco a poco.

Seis meses formando parte de un equipo, con solamente dos apariciones en el banco, Matías volvió al anonimato para los entrenadores. El torneo Apertura 2008 lo tuvo en la más mínima ausencia, con esporádicas participaciones en los partidos de reserva.

Y así continuó su vida futbolística. Durante el 2009 tuvo una que otra participación para el club durante el Clausura, pero luego de mitad de año, el pibe de Lanús fue vendido a Quilmes, donde hoy solamente fue titular en un encuentro, y donde su vida continúa tras las miradas de los entrenadores, que parecen hacer la vista gorda a los méritos que este jugador hubiera tenido a lo largo de sus 4 años de carrera.

Igualmente los hinchas de Argentinos no olvidan. Durante su último torneo jugando con la casaca roja, cada vez que la voz del estadio del Diego Armando Maradona nombraba a Matías Córdoba entre sus jugadores, la gente le retribuía aquella promoción con aplausos, aquellas tardes de gloria del Bicho, recordándolo día a día.

De todo corazón deseo que este año que entra sea el que le de a este jugador la cancha que se merece. Sea en donde sea, juegue para quien juegue, que las injusticias deportivas dejen de ser moneda corriente en la vida de un futbolista que supo dar todo, y que poco le fue retribuido.


sσℓςςι . *


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